De botánica y creatividad. El Rizoma como forma de pensar.


Adrian Iturburu

Curador y director creativo Nomad Project







El rizoma, concepto que tomamos de la botánica para inscribirlo en el programa de desarrollo creativo, nos dice que se constituye como aquellos brotes de plantas que se extienden y bifurcan en distintas direcciones, cambiando de posición a cada instante, ocupando terrenos favorables para tomar lo vital: buscar el sol o ir tras fuentes de agua. Esto en contraposición a la idea de árbol, como un punto estático que crece tan sólo hacia arriba, el cual se enraíza profundamente en la tierra.


El rizoma, es una línea molecular o línea de fuga, en la que se ejemplifica el movimiento constante, lo fluido, lo múltiple, es un conjunto de ramificaciones, es un campo donde se reúnen diversos elementos, es una multiplicidad con varias entradas y salidas.






Es puro dinamismo, a veces liquido, el rizoma cambia de posición, se mueve, sus brotes o raíces avanzan hacia otra dirección, no se detiene, va a contracorriente de la absoluta detención, se mantiene en un devenir continuo. El rizoma no tiene una estructura. Se alarga, se prolonga, alterna o extiende sus ramificaciones, se fragmenta, rompe las raíces y efectúa nuevas conexiones.

Rizoma además es un concepto filosófico desarrollado por Gilles Deleuze y Félix Guattari en su proyecto Capitalismo y Esquizofrenia (1972, 1980), es lo que Deleuze llama una "imagen de pensamiento", basada en el rizoma botánico, que aprehende las multiplicidades.

El aprendizaje rizomático invoca pues la metáfora biológica de un rizoma, donde el tallo de una planta echa raíces y brotes, cada una de las cuales pueden convertirse en una nueva planta. Gran parte del mundo que vivimos hoy en día se puede explicar a través de redes, incluyendo la educación, el aprendizaje, la investigación y el desarrollo del conocimiento.